No quiero perderte.

No quiero perderte, no después de que me has visto en el piso devastada y en vez de dejarme te acostaste conmigo, tanto vos como yo sabemos lo que es irse a dormir con un corazón roto, sabemos lo que es esperar a que todos se duerman para poder llorar a gusto y que nadie nos escuche, y no me gustaría ver que algún día estés en alguna de esas situaciones por mi culpa.
No quiero perderte, no después de todo lo que me costó lograr encontrar a alguien que despertara interés en mi, no después de saber que hay alguien que tuvo un mal día y lo único que quiere es escuchar mi voz, no después de construir murallas y que a vos no te costó nada derribarlas.

No quiero perderte, aunque suene soñador o incluso bastante iluso, no me gusta ser de esas personas que se hacen ilusiones, pero es que vivirte día a día ya no está siendo suficiente.

Páginas de mi vida.

No es novedad que aun estando con vos, sepas que le he escrito a ese amor pasado que con gran añoro todavía recuerdo, ese que me quita el aliento sin nombrarlo, ese amor imposible que navegaba en mi mente de sueño en sueño y que bañado de fantasía y tragedia quisiera sentirlo al despertar, ese amor que se quedó mudo en la intención de querer ser algo que no pudo ser, que me llenaba el alma, el respirar y la vida, le escribí tanto a ese amor que dolía en lo más profundo de mi ser y me partía el alma en mil fragmentos haciendo de mi vida un suplicio, lo admito, mis letras son un adorno para el desamor y la soledad, pero también admito que últimamente mis letras se han vestido de romance y ha capturado la esencia del amor puro y vital, ese que todos queremos vivir, y esas letras ninguna se comparan como las que son para vos.

Y hoy quiero gritarle al mundo y que se enteren sobre ese amor que nos tenemos, ese amor colmado de complicidad y saturado de dulce y grata verdad, ese amor que ya días venimos escribiendo y viviendo. Ese amor que ya no tiene lugar ni tiempo, un amor incondicional y sobretodo puro, ese que se dio tras cruzar un par de miradas tiernas, ese amor que aún sin vernos sentimos físicamente sentimos nuestras presencias y traspasa todo lo escrito y preestablecido por el hombre, ese amor que está conmigo en momentos de reír pero también en los más tomentosos, por eso hoy quiero escribirte y dedicarte todas mis letras, a ese amor que aun si nos  faltáramos seguiríamos creciendo por la trascendencia del tiempo, ese amor que puedo llamar inmortal, vital, bueno y perfecto, sin tener miedo a no ser suficiente para describir el proceder tan noble y de tan bello ser.

Palabras que no importan cuantas veces se digan.

Yo sé que te lo repito a cada rato pero quiero decírtelo una vez más:

Te quiero, y no me importa si estás aquí, a la vuelta de la esquina o a la vuelta del mundo, no me importan cuántos kilómetros sean los que nos quedan después que te vas, porque lo que yo siento por vos no lo va a cambiar la distancia, a lo mejor el tiempo pero no la distancia y te soy sincera porque el modo en que te quiero sobrepasa miedos, fronteras y dudas, tanto vos como yo sabemos que la distancia puede recorrerse se puede hacer menos, pero el tiempo es quien nos recorre, pasa y no se detiene, pero cuando digo que estaré con vos es porque la vida me ha enseñado que uno se va de donde pertenece, uno no se va de donde tiene el corazón y yo lo tengo con vos, estaré a tu lado por todos los motivos y a veces sin razón, voy a estar con vos porque quiero estar, y el día en que ya no querrás que esté, ese día me voy a ir sin mirar atrás y tendré que reconocer que la vida fue increíble a tu lado, que de todas las historias de amor por contar la nuestra será la mejor, que nos dimos todo pero que un día decidimos empezar la vida por caminos diferentes, en otra parte, otro tiempo, con otra yo, pero mientras tanto quiero que te lo grabes, te quiero, y no importa en dónde estés.

De esos recuerdos que se quedan en la piel.

Recuerdo bien uno de tus últimos días junto a mí, quise hacerlo único porque no podía esperar a que regresaras, era el último día que tenía tu aliento sobre mi piel mientras recorrías mi espalda y sostenías mis latidos, quise grabarme la sensación tuya mientras rozaba tu piel, tus lunares, y cada cicatriz que te pertenecen, y por primera vez hicimos el amor y no pienses en penetración, solo hubo desnudo, un desnudo absolutamente diferente a los que conocemos.

Comenzamos a hablar, y al principio era una de esas pláticas entre líneas, te preparé café y busqué uno de mis poemas favoritos para leerte, cuando terminé de leerte me levanté y fui a llenar de nuevo mi taza, y me senté de nuevo junto a vos, seguíamos hablando y también reíamos como esos niños locos enamorados, pero luego comenzaste a hablar y desnudaste todo lo que sabías de vos, te desnudaste la mente y hablamos el idioma de la sinceridad, y así estuvimos hasta las 4:00 am, hasta que decidiste abrazarme, yo jugaba con mis dedos a dibujarte la comisura de tus labios y vos jugabas con mi cabello, al fin te acercaste a mis oídos y me dijiste el más sincero te quiero, se notaba en tus ojos la inocencia y seguridad con la que lo decías, ese día me hiciste más tuya que mía, no sé cuánto tiempo estarás junto a mí, quizá algún día nos alejemos pero nunca nos vamos a separar porque ya tenemos esa fuerza que nos une y nunca nos va a dejar escapar, tal vez llegaremos a tener alas para volar, pero en las alas rotas quedaremos con nuestros recuerdos vuelto nada que volverán a unirnos.

Acerca de tus ojos

Lo bonito de tus ojos no son el color, sino que en ellos podés encontrar toda tu historia, tus batallas ganadas y también las perdidas, tus sueños, tus miedos, tus cicatrices. Ahí también encontré tus pedazos, esos pedazos que alguien se atrevió a hacerte.

En tus ojos puedo tocar tu pasado, pero regresar de golpe al presente, puedo soñar con vos, volar y tocar las estrellas, en tus ojos puedo besarte los labios, la piel o la vida, en tus ojos puedo besarte hasta el alma.

Un encuentro conmigo.

No sé porqué siempre he sido tan extremista en cuanto a mi manera de sentir, es como si sintiera todo a un nivel tres veces más alto que las demás personas, y por las noches suelo ser muy vulnerable, pero es que todo empieza a invadir mi mente, y los pensamientos comienzan a atormentarme. Me cuestiono desde cual es mi propósito en esta vida, hasta si habrá alguien trabajando por la cura de alguna enfermedad mortal. 

Para colmo, la soledad se hizo presente hoy, otras veces la necesito, pero hoy no. Hoy me duele la vida, me duele el respirar, me duele el alma, me duele tener que aguantar todo el dolor que me ha invadido desde niña y siempre tener que guardarlo en vez de gritarlo, estoy cansada de siempre tener que callar y reprimirme.  Me siento en un rincón de la habitación, y coloco mis manos alrededor de mis piernas, bajo la cabeza sabiendo que ya no puedo contener el llanto, y las lágrimas comienzan a salir como si se tratara de dos cataratas. 

Aquí viene lo peor, el encuentro conmigo misma; Hola, Katleen. Hace mucho vienes postergando este momento, y aunque me has huido aquí  estás, te he notado muy distante y poco sonriente, como si algo hubiera apagado tu risa, te cuesta dormir por las noches, y por los días dices muy poco, tu mirada luce perdida, y ese verde en tus ojos luce apagado. 

Aunque te he evitado, confieso que te he echado de menos, y quizá lo que más temía era escucharte, y no quiero que vayas a culparme, pero es que con los años parece que el orgullo nos va ganando y a causa de ello evitamos todo aquello que llega a desordenarnos la calma, y hasta llegamos a creer que huir de todo es la única forma de no malgastar la vida. No hace falta confesarte que me siento frágil y vacía, y que en más de diez veces le he permitido al mundo verme de rodillas, siento que ya perdí la fe en mí misma, y que mis sueños se burlan de mí, parece como si lo muerte me alejó de alguien a quien me he negado rotundamente dejar ir, porque no he aprendido o soy muy cobarde como para decir adiós, ya no sé qué hacer conmigo, y es como si comenzará a molestarme  y estorbarme, pero a lo mejor es porque nunca me había sentido tan sola, siempre traté de huir de los corazones cobardes, y es por eso mismo que quiero huir de mí, y quizá llegue ese día en que me encuentre a mí misma, menos idealizada y más humana, y logre aceptar que no siempre  (o quizás nunca voy a tener el control de todo), ojalá pudiera encontrarme y liberar mi alma para sentirme en libertad, y dejar esa fachada que he construido a punto de miedos. 

Réquiem 

​Un sábado por la noche, faltan minutos para que termine este día, las gotas de lluvia se deslizan por el techo, y el frío me cala hasta los huesos.

No puedo dormir y me siento en medio de la cama, salgo del cuarto directo a buscarte y te veo allí, tan seductor, como si se tratara de una mujer esperando por su amado para incitarlo a pecar.

Me siento a tu lado, y paso mi mano por todas tus superficies, doy un fuerte respiro, cierro mis ojos, y tiro mi cabeza hacia atrás, comienzo a desnudar esa avalancha de emociones que me está haciendo caos por dentro, y siento como si me hablaras con un tono de reclamo esperando por que te haga mío, no quiero echar a perder el momento, comienzo a tocar, lo único que sale es una triste melodía, y me detengo, pero siento como si estuvieses gritándome que termine de una vez lo que empecé.

No sé lo que sucede, no sé porqué siento todo esto, porqué todo duele de más, las notas comienzan a sonar en mi mente, y es como si mi cabeza estuviera tocando un réquiem, ahora siento como si un escalofrío recorriera mi cuerpo, y es allí cuando me desnudo por completo y me muestro ante vos tal como soy, en mi más pura imperfección, con todos mis miedos, y errores, pero es allí también donde nos conectamos, no me juzgas, ni me preguntas por mis emociones, solo soy yo, haciéndote el amor en cada nota, explotando en esa melodía todo el dolor que me invade, y vos no te conformas, me conoces muy bien y sabes todo lo que puedo llegar a hacer, mis manos se aferran cada vez más a tus teclas, y vos sos ese amante que nunca se cansa, que se conecta hasta con mi espíritu haciendo una armoniosa fusión, y llega el punto que llegamos al final, y logramos esa perfecta melodía, paso del momento en que tenía todo el dolor en mi cabeza y logré plasmarlo con un par de acordes, a un momento de satisfacción cuando lo escucho, y aunque suena muy triste, no importa, está bien, eso servirá para que los demás puedan sentir mi ser rompiéndose en esa melodía, después de todo no sólo se trata tocar, es hacerle el amor al piano, es dejar tu alma en cada tecla, es morir mientras suena tu réquiem.